VII Congreso Nacional “Desmontando la islamofobia”: dos jornadas que radiografían la discriminación en España y articulan respuestas colectivas.
El VII Congreso Nacional “Desmontando la islamofobia”, celebrado el 21 y 22 de octubre de 2025 en Málaga, reunió a especialistas, activistas, periodistas, docentes, personal investigador, representantes institucionales y entidades sociales para analizar las formas contemporáneas de discriminación hacia la población musulmana y articular respuestas transformadoras desde múltiples ámbitos.
La sesión inaugural situó el foco en Torre Pacheco, poniendo de relieve la creciente hostilidad dirigida a la población magrebí, el papel de determinados discursos políticos en la normalización del rechazo y la existencia de prácticas discriminatorias cotidianas, desde la segregación escolar hasta el trato que reciben las mujeres con hijab en el espacio público. Se describió un entorno donde el miedo, la criminalización y la desinformación conviven con una ciudadanía activa que reclama justicia y defensa de derechos.
A partir de allí, el congreso avanzó hacia una radiografía amplia del fenómeno islamófobo en España, combinando datos, investigación y experiencias prácticas. Se expusieron cifras que muestran una alta prevalencia de ataques racistas hacia personas musulmanas y una infradenuncia crónica, que impide dimensionar el problema: casi la mitad de las personas musulmanas afirma haber sufrido agresiones o discriminación, pero solo una pequeña parte llega a denunciar. También se analizaron los discursos de odio que circulan en redes sociales, donde herramientas de monitorización han detectado cientos de miles de mensajes con contenido xenófobo o islamófobo, especialmente tras episodios como los ocurridos en Murcia.
Los debates profundizaron asimismo en cómo la discriminación hacia las mujeres musulmanas opera desde un enfoque material y estructural, donde el hijab funciona como eje central de campañas prohibicionistas que encuentran eco tanto en la extrema derecha como en ciertos sectores progresistas. Se destacó la necesidad de entender esta forma de islamofobia como un fenómeno generizado, que presenta a las mujeres como sujetos a controlar en nombre de su “liberación”.
En el plano institucional, diferentes intervenciones mostraron cómo el racismo y la islamofobia pueden reproducirse dentro de sistemas públicos, ya sea mediante obstáculos administrativos, barreras en extranjería, falta de acompañamiento a víctimas, ausencia de participación real de comunidades musulmanas o respuestas fragmentadas entre instituciones. Se presentaron herramientas recientes, como la nueva autorización de residencia para víctimas de delitos de odio, así como los avances y limitaciones que presenta su aplicación práctica. También se abordaron experiencias innovadoras en proyectos europeos que trabajan la prevención del odio desde perspectivas multidisciplinares, integrando ciencias sociales, análisis jurídico y tecnología aplicada a la monitorización.
La perspectiva jurídica tuvo un papel relevante, destacando cómo las decisiones judiciales contribuyen a crear “sentido común” social. Estudios de jurisprudencia reciente muestran que los tribunales españoles suelen diferenciar de forma clara entre Islam, fundamentalismo y terrorismo, y tienden a tratar a las personas musulmanas sin sesgos sistemáticos. No obstante, se identifican vacíos legales y casos donde ciertas concepciones culturales influyen negativamente en la interpretación de derechos.
Otro de los ejes fuertes del congreso fue el papel de los medios de comunicación y la desinformación. Periodistas y expertas analizaron cómo el tratamiento sensacionalista del Islam, la falta de diversidad en las redacciones, la reproducción acrítica de notas policiales y la búsqueda de audiencia contribuyen a difundir estereotipos y alimentar la islamofobia. Se destacó la importancia de la alfabetización mediática, especialmente entre jóvenes, y la necesidad de generar narrativas nuevas que superen la lógica reactiva del “desmentido” para construir discursos positivos y representativos.
La juventud tuvo también un espacio central. Se mostraron investigaciones que revelan cómo muchos jóvenes normalizan estereotipos islamófobos sin identificarlos como discursos de odio, lo que evidencia la profundidad del problema en edades tempranas. Activistas jóvenes compartieron vivencias sobre identidad, pertenencia y resistencia, subrayando la necesidad de crear espacios seguros, redes de apoyo y proyectos que permitan a la juventud musulmana definirse en sus propios términos.
En el ámbito educativo, se presentaron experiencias de aulas interculturales que buscan eliminar estigmas, así como investigaciones universitarias que documentan las transiciones a la vida adulta de jóvenes migrantes desde una perspectiva de género. Se destacó el valor del trabajo docente para construir escuelas abiertas, inclusivas y capaces de romper inequidades estructurales.
El congreso incorporó además reflexiones sobre pluralismo religioso, memoria histórica y modelos de convivencia. Se abordaron cuestiones como la invisibilización del legado andalusí, la persistencia del mito de las “tres culturas”, el derecho a la ciudad y la necesidad de fortalecer el diálogo interreligioso como herramienta contra el odio.
Finalmente, se hizo un llamamiento a pasar del diagnóstico a la acción: fortalecer las alianzas entre administraciones, tercer sector y comunidades musulmanas, impulsar la formación institucional, mejorar los mecanismos de denuncia, visibilizar la diversidad, construir entornos de confianza y promover narrativas de convivencia. El encuentro concluyó con la idea de que combatir la islamofobia requiere un esfuerzo sostenido, interdisciplinar y colectivo, capaz de transformar tanto las estructuras institucionales como las percepciones sociales que alimentan el odio.
La Moncloa publica un manual para desmontar la islamofobia y los bulos sobre población musulmana
En octubre, el Gobierno de España presentó un informe-manual para desmontar la islamofobia y los discursos de odio contra la población inmigrante, especialmente musulmana. El documento, difundido por Presidencia del Gobierno, recopila datos oficiales para rebatir algunos de los mitos más extendidos: que las personas migrantes “viven de ayudas”, “colapsan los servicios públicos” o están sobrerrepresentadas en la criminalidad.
El informe subraya que las personas extranjeras aportan alrededor del 10% de los ingresos de la Seguridad Social y apenas suponen en torno al 1% del gasto, y que su tasa de actividad es mayor que la de la población autóctona. También desmonta la idea de una supuesta “invasión musulmana”, señalando que el porcentaje de residentes nacidos en Marruecos es minoritario y que la mayoría de las personas musulmanas en España no están vinculadas a procesos de radicalización.
Este manual se enmarca en la creciente preocupación institucional por el auge de la islamofobia y el racismo en redes sociales, y apunta a la necesidad de campañas públicas de información, alianzas con plataformas digitales y coordinación con observatorios especializados para frenar la expansión de los discursos de odio en el espacio digital.
Edu Botella (Europa Press/Getty Images)
El Oberaxe alerta: más del 90% de los mensajes de odio en redes se dirigen contra norteafricanos y musulmanes
El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe) hizo público en octubre un informe sobre mensajes de odio en redes sociales que confirma la centralidad de la islamofobia en el ecosistema digital español. El estudio, basado en el sistema de monitorización FARO, analizó decenas de miles de mensajes y concluyó que más del 90% de los contenidos xenófobos detectados se dirigen contra personas norteafricanas (54%) y musulmanas (40%), porcentajes totalmente desproporcionados respecto a su peso demográfico.
El informe identifica como contenidos más habituales la deshumanización, las amenazas y la incitación a la violencia, así como la instrumentalización de disturbios racistas (como los ocurridos en Torre Pacheco) para justificar campañas de odio. Desde enero, el sistema ha registrado centenares de miles de mensajes de odio, lo que refuerza la idea de que las redes son hoy uno de los principales espacios de producción y difusión de islamofobia.
Oberaxe insiste en la necesidad de mejorar la colaboración con las plataformas, reforzar la persecución del delito de odio en Internet y apoyar contranarrativas antirracistas –muchas de ellas impulsadas por organizaciones de la sociedad civil– que permitan disputar el sentido común islamófobo.
Marcial Guillen (EFE)
Juicio por islamofobia en Madrid: insultos a una mujer musulmana en plena vía pública
En octubre se celebró en Madrid un juicio que volvió a poner en el centro del debate la persistencia de la islamofobia cotidiana en España. El caso juzga a una mujer acusada de insultar gravemente a otra mujer musulmana en plena vía pública, con ataques verbales dirigidos explícitamente a su condición religiosa y a su apariencia. La agresión ocurrió en 2022, pero llegó ahora a los tribunales tras la denuncia de la víctima y la investigación que determinó la existencia de un posible delito de odio.
Durante la vista, la Fiscalía subrayó que los insultos no fueron un conflicto común entre particulares, sino un ataque motivado por prejuicios contra la comunidad musulmana, lo que agrava la responsabilidad penal según la legislación vigente. La víctima relató el episodio con gran impacto emocional, destacando el miedo y la humillación sufridos, mientras que la acusada negó intencionalidad discriminatoria. La abogada de la denunciante insistió en que este tipo de agresiones verbales, aunque a menudo invisibilizadas, forman parte del acoso recurrente que enfrentan muchas mujeres musulmanas en España, especialmente aquellas que llevan hijab.
El juicio, que quedó visto para sentencia, ha generado interés mediático por su relevancia simbólica: recuerda que la islamofobia no solo se expresa en redes sociales o discursos políticos, sino también en actos cotidianos que buscan deshumanizar, intimidar o excluir. Este caso evidencia la importancia de que las víctimas denuncien y encuentren un sistema judicial accesible y sensible, y refuerza la necesidad de políticas públicas que protejan efectivamente el derecho a la igualdad y a una convivencia libre de odio. Fotografía: EP
Guía de la Plataforma Ciudadana Contra la Islamofobia para combatir la intolerancia hacia personas musulmanas en España
La Plataforma Ciudadana Contra la Islamofobia presentó el 20 de octubre de 2025 un informe-guía dirigido a administraciones públicas, entidades sociales y ciudadanía con el objetivo de enfrentar la intolerancia y la discriminación que sufren las personas musulmanas en España. El documento nace tras años de seguimiento de casos y recoge patrones de discriminación, ejemplos reales y recomendaciones prácticas para prevenir, detectar y actuar ante situaciones de odio.
La guía subraya la necesidad de fortalecer los canales de denuncia y mejorar la confianza de las víctimas en el sistema, insistiendo en que “sin denuncia no hay datos, y sin datos no es posible diseñar políticas efectivas”. También pone el foco en el impacto de los bulos y la desinformación sobre la población musulmana, alertando de cómo estos discursos alimentan el clima de sospecha y polarización social.
Además de exponer el problema, la Plataforma ofrece herramientas concretas: orientaciones para la intervención institucional, propuestas educativas para centros escolares, recomendaciones para medios de comunicación y pautas de acompañamiento para organizaciones del tercer sector. La iniciativa se convierte así en un recurso útil para avanzar hacia una convivencia más justa e inclusiva, donde la diversidad religiosa y cultural se entienda como un valor social.
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