European Islamophobia Report 2019

Según European Islamophobia Report, en 2019 el mundo ha vivido las consecuencias de la extensión de la ideología del “gran reemplazo” y otra teorías conspiranoicas en las que las personas musulmanas o leídas como tal son consideradas una amenaza para las personas blancas. Esta opinión se refiere a los ataques terroristas organizados por grupos supremacistas blancos en Nueva Zelanda, Alemania, Reino Unido, Francia y Noruega.  En esta línea, el Consejo de Europa, a través de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia, ha subrayado el riesgo de la banalización de dichos grupos. 

 

 

“La islamofobia nos dice más sobre la persona islamófoba que sobre las personas musulmanas o sobre el islam”

 

En el último EIR se destaca el aumento de la islamofobia en Europa presentando los resultados de la siguiente encuesta, aunque también destaca las iniciativas de solidaridad generadas como reacción. Se podría decir que ha habido un cambio “del no tenemos miedo al no tenemos odio”. Por ejemplo, en Paris (noviembre 2019) hubo una marcha histórica contra la islamofobia que reunió alrededor de 20.000 personas.

 

Los medios de comunicación Insisten sobre la idea de la islamización de Europa y su vulnerabilidad frente a los ataques terroristas. Con el fin de difundir el odio hacia las personas musulmanas, algunos medios de comunicación llegan a publicar noticias falsas y bulos que incluso son compartidos por líderes políticos en sus redes sociales. Un ejemplo es la difusión del bulo sobre la participación de personas musulmanas en concentraciones y celebraciones religiosas a lo largo de la crisis del Covid-19. En el sector mediático, destaca la publicación en medios generalistas de una noticia que cuestiona el derecho de las mujeres musulmanas a llevar pañuelo. 

 

El 4 de febrero de 2019 se presentó el 4º informe resultado de la implementación del Código de conducta on-line contra el discurso de odio (aprobado en 2016). Según el último Eurobarómetro, la preocupación de la población europea sobre contenidos on-line que expresen odio racial o extremismo religioso ha aumentado un 30% en los últimos cinco años. Las empresas adheridas, eliminaron un 89% de los contenidos denunciados por contenido on-line de odio ilegal en las 24 horas posteriores, esto es el doble de contenidos eliminados respecto al año anterior.

 

Según lo expresado por FRA, OSCE, ENAR, ECRI, así como Naciones Unidas y diversas entidades que conforman la sociedad civil europea en el grupo de trabajo de Lucha contra la Islamofobia (Comisión Europea, 18 de de junio), el racismo estructural está enraizado en Europa y la monitorización es necesaria para luchar contra este fenómeno de manera coordinada. Se llama la atención sobre la intensificación de políticas securitarias que normalizan la islamofobia y estigmatizan a la población musulmana y a quella leída como tal. Este discurso se ha asentado hasta el punto de que los grupos políticos que lo difunden están presentes en el Parlamento Europeo, aumentando así la proyección política de estas ideas.

 

Actualmente, la definición de islamofobia sigue ampliándose sobre la base de ser un tipo de racismo en el que participa un grupo dominante que pretende aumentar su poder a través de la presentación de un chivo expiatorio imaginado. El discurso islamófobo establece la definición del “nosotros” en oposición a un “ellos” estático, monolítico y negativo encarnado por las personas musulmanas y leídas como tal.

 

El texto más importante publicado en los últimos meses sobre esta cuestión es aquel que contiene las recomendaciones sobre la lucha contra la islamofobia es la Guía “Understanding Anti-Muslim Hate Crimes - Addressing the Security Needs of Muslim Communities: A Practical Guide Organization for Security and Co-operation in Europe” (mayo de 2020) en el que se hacen 10 recomendaciones que estimamos oportuno destacar por su urgente necesidad de:

  • Conocer el problema de la islamofobia.
  • Sensibilizar.
  • Reconocer y registrar delitos de odio por motivación islamófoba.
  • Trabajar con las comunidades musulmanas para identificar necesidades de seguridad.
  • Construir vínculos de confianza entre las autoridades nacionales y las comunidades musulmanas.
  • Identificar los huecos de seguridad para prevenir riesgos y ataques.
  • Configurar sistemas de respuesta a la crisis.
  • Asegurar la comunidad donde tenga lugar ataques.
  • Proveer apoyo objetivo a las víctimas.