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Tres ideas sobre la islamofobia

Introducción

Durante los últimos años, entre el auge de la extrema derecha a nivel mundial (EEUU, Gran Bretaña, Brasil), el derrotismo de la izquierda y la amenaza del terrorismo, el Islam en Europa se ha convertido en un tema central de debate. A la par, casi todos los países europeos han registrado un aumento en la práctica de la religión musulmana.

 

Pero lo más grave es la percepción que se tiene de este aumento, ya que, por creer que los musulmanes, aunque sean europeos, tienen costumbres distanciadas de las de la mayoría europea (que a nuestra manera de ver, si las hay, no son importantes), como el uso del velo y el Ramadán, se ha creado un discurso que identifica esta visibilización como un problema a lo que se supone son los valores modernos del Occidente, por lo que se han convertido en el foco de numerosos ataques y se suele señalar al Islam como una amenaza. Este artículo va encaminado a problematizar la islamofobia y no el Islam. Creemos que es deber de los musulmanes, si les apetece, explicar el Islam, no a nosotros. Además, explicar el Islam para contraponerse a la islamofobia, nos parece contraproducente, ya que es equivalente a ponerse a la defensiva, como si la práctica de una religión tuviese que explicarse más allá del derecho mismo a la libertad religiosa. La islamofobia es racista y clasista, e identifica la construcción racial concibiendo que una diferencia en el cuerpo es inseparable de la construcción de un cuerpo colectivo. Entre quienes creen que la religión musulmana es incompatible con la sociedad española, el velo islámico se convierte en referente simbólico de esa incomprensión, siendo las mujeres las más perjudicadas. 

En general, los musulmanes procedentes de grandes ciudades de países con una arraigada tradición laica, como Irán, Turquía y Túnez, no suelen tener muchos problemas a la hora de ser percibidos positivamente por la sociedad europea. Eso también se aplica a la mayoría de los musulmanes alevíes (una rama de chiismo al que pertenece el 20% de la población de Turquía), que tiene una interpretación más liberal de la religión. Por el contrario, familias musulmanas de procedencia de entornos rurales o de países como Bangladesh, suele tener más problemas, porque la islamofobia es racista ya que se asimila a unos rasgos físicos (racialización) y se rechaza el uso del velo, que en este caso, muchas veces es el Chador. Sin embargo, en general al europeo que le cuesta más aceptar otras costumbres minoritarias en el territorio europeo, como el uso de velo, los roles de cada sexo, o las firmes convicciones religiosas, se ve confirmado en sus prejuicios con la desinformación y ha convertido a toda la comunidad musulmana en el chivo expiatorio utilizado por los políticos populistas.

Es lo que advertía Bichara Khader en el 2015, que Europa estaba «construyendo» un problema y que, posteriormente (2017), se empeoraba gracias a la subida de Trump en EEUU. Ya en 1978 Edward Wadie Said, uno de los filósofos más importantes del siglo XX, publica Orientalismo y analiza la falsa concepción que se ha generado de oriente desde la perspectiva occidental. Oriente (Tercer Mundo) es todo aquello que Europa y EEUU no son, y aquí, ya comienza la construcción del gran abismo que los separa a los dos en donde, advierte, hay unos denominados como nosotros (europeos), que está en contra de todo aquello que no es europeo” y en donde Occidente trabaja en la imposición de una cosmovisión el mundo. 

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